TRIÁNGULO INDESCIFRABLE
¿Escéptico o crédulo?
El Triángulo de las Bermudas, es
un área geográfica en forma de triángulo situada en el océano Atlántico entre
las Islas Bermudas, Puerto Rico y Fort Lauderdale (Florida), famoso por los numerosos
accidentes ocurridos en la zona, en su mayoría inexplicables.
Una de tantas, --la más reconocida popularmente--, es la supuesta existencia de un gran campo de atracción magnética en el fondo del mar que cubre dicha zona, misma que parece razonable; puesto que ciertamente, existe un
campo de atracción magnética en el centro de la tierra: El Núcleo.
Pero, ¿es realmente esa la
verdadera explicación?
Otra teoría, que merece alguna credibilidad pero de menor popularidad, es la de “La fuerte corriente del Atlántico”. Esta tiene su fundamento en la creencia de que existe una fuere corriente en el mar Atlántico que forma un gran vórtice en el área del triángulo ocasionando la desaparición y naufragio de una gran cantidad de embarcaciones. No obstante lo razonable que parece esta teoría, debe descartarse porque no es compatible con ciertos hechos: ¿cómo explicar las catástrofes aéreas?
Otra apócrifa teoría, es la
existencia de un agujero negro en medio de la nada que supone ser la “Cuarta
Dimensión” o la “Parábola del Tiempo Indefinido”. Esta última no tiene apoyo ni
científico ni geológico, ya que solamente con una velocidad superior a la de la luz, se podría crear una parábola de tiempo indefinido; se requiere de
tanta potencia o energía, que solamente la antimateria (no creada aún) la
podría aportar; tampoco geológico porque es geográficamente imposible que en
un espacio abierto se forme una masa flotante capaz de crear una cuarta dimensión que
transporte, instantáneamente la materia, de un lugar a otro.
La teoría
científica carece del reconocimiento popular, pero no de las pruebas necesarias que permiten explicar la realidad de los acontecimientos acaecidos durante décadas. Para muchos de estos incidentes aún no existen explicaciones lógicas y contundentes; pero muchos otros han sido científicamente demostrados. Se ha comprobado la existencia de bastos yacimientos de hidratos de metano bajo las placas continentales; investigadores de la United States Geological
Survey (USGS) fueron los primeros en identificar estos yacimientos en
Blake Ridge, informando que estos hidratos crean una densa capa de burbujas de hidratos de metano haciendo menos densa el agua y, como consecuencia mayor, se produce el rompimiento de la tensión del agua, dejando que la masa se hunda instantáneamente. Esta
teoría fue objeto de repetidos experimentos en los laboratorios de los científicos y fue aprobada por ser debidamente comprobada.
Pese a lo expresado, sigue en el ambiente la pregunta: ¿y que ocurre con los aviones que no se conducen por el medio acuático y, sin embargo, se precipitan al mar?
Los científicos lo explican así: el hidrato de metano es una gas menos denso que el aire, razón por la cual se sitúa por encima de él dejándolo sobre la superficie del mar. El hidrato de metano sube y el aire desciende por debajo de él. Este hecho engaña a los pilotos puesto que sus aparatos están provistos de un reloj que mide la densidad del aire (densómetro) que , al haber descendido tanto, les hace creer que el avión esta subiendo por lo que, actuando con lógica, hace descender su avión produciéndose un inminente desastre: se estrella en el mar. Por otra parte, si el piloto no se dejara engañar por el densómetro, --algo poco probable--, contactaría con el gas metano corrompiendo la mezcla combustible-aire. Los motores del avión queman hidrocarburos (gasolina, aerofuel, aeronafta) mezclados con el oxígeno que provee el aire. Cuando los niveles de oxígeno ambiental descienden bruscamente, la combustión podría detenerse por completo, haciendo que el motor se colapse. Todos estos efectos del gas metano se han demostrado experimentalmente. Pero esto no indica que es lo ocurrido en todas las ocasiones.
Pese a lo expresado, sigue en el ambiente la pregunta: ¿y que ocurre con los aviones que no se conducen por el medio acuático y, sin embargo, se precipitan al mar?
Los científicos lo explican así: el hidrato de metano es una gas menos denso que el aire, razón por la cual se sitúa por encima de él dejándolo sobre la superficie del mar. El hidrato de metano sube y el aire desciende por debajo de él. Este hecho engaña a los pilotos puesto que sus aparatos están provistos de un reloj que mide la densidad del aire (densómetro) que , al haber descendido tanto, les hace creer que el avión esta subiendo por lo que, actuando con lógica, hace descender su avión produciéndose un inminente desastre: se estrella en el mar. Por otra parte, si el piloto no se dejara engañar por el densómetro, --algo poco probable--, contactaría con el gas metano corrompiendo la mezcla combustible-aire. Los motores del avión queman hidrocarburos (gasolina, aerofuel, aeronafta) mezclados con el oxígeno que provee el aire. Cuando los niveles de oxígeno ambiental descienden bruscamente, la combustión podría detenerse por completo, haciendo que el motor se colapse. Todos estos efectos del gas metano se han demostrado experimentalmente. Pero esto no indica que es lo ocurrido en todas las ocasiones.


